BIO ARQUITECTURA
El diseño pensado en la naturaleza
Si bien ya hace varias décadas que se trabaja en la bio-arquitectura, se puede decir que está marcando con fuerza la tendencia del diseño, el arte y la arquitectura de los últimos años. Inspirada en la vida, las formas y los colores de la naturaleza la bio-arquitectura refleja la fluidez esencial de esa vida, casi un paraíso prometido al cual todo humano querría acceder. Allí no hay estrés, no hay agresión, sólo un vientre arquitectónico que prodiga contención, descanso y libertad. Aunque para algunos aún no son espacios habitables sino experimentos virtuales. También se habla de arquitectura orgánica, de bio-arquitectura celular cuando está inspirada en micro organismos, de arquitectura bio-inspirada, arquitectura ecológica, y arquitectura sustentable o conciente.
Casas y Espacios Orgánicos
El libro mexicano Bio-arquitectura de Javier Senosiain Aguilar presenta los principios naturales de las edificaciones animales y humanas, y compila las bases que dan origen a la arquitectura orgánica. Ésta crea espacios adaptados al hombre y sus necesidades ambientales, físicas y psicológicas. Busca espacios semejantes al claustro materno, a los refugios de los animales y al del hombre que en un principio adoptó las cavernas sin modificar su medio. Espacios cóncavos como los brazos de madre que acurrucan al niño, amplios, integrales, donde el mobiliario integrado facilita la circulación. En México se han realizado muchas obras siguiendo este modelo orgánico como la Serpiente (1987), El Cacahuate (1989), El Tiburón (1990), la Casa flor (1994), o el Nido de Quetzalcoatl (2007).

El diseño pensado en la naturaleza
Si bien ya hace varias décadas que se trabaja en la bio-arquitectura, se puede decir que está marcando con fuerza la tendencia del diseño, el arte y la arquitectura de los últimos años. Inspirada en la vida, las formas y los colores de la naturaleza la bio-arquitectura refleja la fluidez esencial de esa vida, casi un paraíso prometido al cual todo humano querría acceder. Allí no hay estrés, no hay agresión, sólo un vientre arquitectónico que prodiga contención, descanso y libertad. Aunque para algunos aún no son espacios habitables sino experimentos virtuales. También se habla de arquitectura orgánica, de bio-arquitectura celular cuando está inspirada en micro organismos, de arquitectura bio-inspirada, arquitectura ecológica, y arquitectura sustentable o conciente.
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El libro mexicano Bio-arquitectura de Javier Senosiain Aguilar presenta los principios naturales de las edificaciones animales y humanas, y compila las bases que dan origen a la arquitectura orgánica. Ésta crea espacios adaptados al hombre y sus necesidades ambientales, físicas y psicológicas. Busca espacios semejantes al claustro materno, a los refugios de los animales y al del hombre que en un principio adoptó las cavernas sin modificar su medio. Espacios cóncavos como los brazos de madre que acurrucan al niño, amplios, integrales, donde el mobiliario integrado facilita la circulación. En México se han realizado muchas obras siguiendo este modelo orgánico como la Serpiente (1987), El Cacahuate (1989), El Tiburón (1990), la Casa flor (1994), o el Nido de Quetzalcoatl (2007).

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